
Ese diecinueve de Abril
mis caderas amanecieron bailando
Si soñé no sé
la memoria es frágil cuando se trata de noche
Para peor de los males
mi piel olía a canela
y cuando se vistió
se sacó algo que le colgaba hace tiempo
Un pegajoso cansancio de cala amarilla
un manojo húmedo de anhelos ajados
Del ombligo se escapó
ese pájaro mustio
sin rama donde anidar
Entonces ahí fue
que se me cayó un beso ardiente
ante el espectáculo de tu lengua golosa con ganas de nadar
Tu boca grande como abrazo caliente
me invitó a un territorio de árboles fastuosos
Después fueron las manos
los muslos
delicias repetidas hasta la eternidad
Ya no hubo principio ni fin
y el viejo amor
ese de los desvelos se auto sepultó
irremediablemente
Ya no estás
pero conocí mi propia selva
Hoy camino como leona que ruge
retoza
caza
acaricia
y guarda sus secretos estelares como tesoro de Mayo
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